sábado, 6 de junio de 2009

Asamblea en la carpintería

Ya se acaba el curso y hay que ir pensando en las vacaciones... ¡pero después de los exámenes!


Esta semana comparto un cuento que leí hace tiempo y me encantó por el significado que tiene en el ámbito educativo y personal. En muchas cosas de la vida tenemos que trabajar en común con otras personas, pero ¿cuál es la diferencia entre trabajar juntos y trabajar en equipo? Básicamente, para mí es reconocer que todos tenemos defectos pero que lo que importa de verdad son nuestras cualidades para poder aportar lo mejor que somos y tenemos. Aquí os dejo con esta Asamblea en la carpintería.
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ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA


Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña y curiosa asamblea: se reunieron las herramientas para tratar de arreglar sus diferencias.
El martillo tomó la palabra y quiso ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba todo el día golpeando.
El martillo, tras un instante de vacilación, aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo. Dijo que era muy retorcido y que había que darle muchas vueltas para que sirviera para algo.
Ante este ataque, el tornillo aceptó también su culpa, pues reconoció que era verdad. Pero inmediatamente pidió la expulsión de la lija: ¡era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás!
La lija estuvo de acuerdo, a condición de que también fuera inhabilitado el metro, pues siempre se lo pasaba midiendo a los demás según sus medidas, ¡como si fuera el único perfecto!
En estas estaban cuando entró el carpintero. Se puso el traje de faena e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo, y, finalmente, de una tosca madera inicial fabricó un bonito mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó con más fuerza sus deliberaciones. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
- Señores, ha quedado demostrado que tenemos muchos defectos, pero el carpintero se fija y trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos más en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.
La asamblea, tras unos instantes de estupor, encontró que el martillo era fuerte, que el tornillo unía y daba consistencia, que la lija era especial para limar asperezas y que el metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de la mejor calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
Y desde aquella asamblea, sin que nos demos cuenta, ese equipo no ha dejado de servirnos y hacernos la vida más fácil y agradable.

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